martes, 21 de julio de 2009

lo que natura non da, salamnca non presta

¿era así?
no importa. cuestión es que para tener plata hay que haber nacido en cuna de oro. sino, sos apenas un arribista, un nuevo rico grasa y ¿montonero? hay, mis país, parís...

Patrimonio

Se­ñor Di­rec­tor:
"Nadie duda de la fortuna personal del doctor Marcelo T. de Alvear. Al final de sus días era sólo un recuerdo, la había gastado en la buena vida que se había dado y también en beneficio del país. Después de la visita del príncipe de Gales, su ministro Víctor Molina le observó que se había excedido en los gastos y el presidente de su bolsillo puso el medio millón de pesos, no lo imputó a ninguna otra partida.
"Doña Regina Pacini, en junio de 1942, a tres meses de la muerte de su esposo, vendió pieles, joyas, objetos de arte, etcétera, para procurarse una renta para vivir. Sólo percibió la pensión que le correspondía en octubre de 1963. Ejemplos para no olvidar."
Roberto L. Elissalde
DNI 10.150.206


marcelo t., antes de apropiarse de charcas y antes de ser presidente y antes de ser vicepresidente, era rico. incluso antes de nacer ya era rico. marcelo t. se enriqueció a través de la política de promoción social del siglo XIX que se practicó en la argentina [y que aún hoy encuentra lindos ejemplares]: todo queda entre amigos.
marcelo t. era rico pero su virtud es que le gustaba gastarla. entonces si venía *el príncipe de gales* había que gastar. y si no había plata, la ponía él. y es lógico que así ocurriera. es más, no descarto una maniobra del estilo *yo pongo de mi guita para hacer las cosas bien en este país*.
¿marcelo t. se murió en la msieria? no, sólo que no le transmitió a su mujer el don de hacer guita. y entonces la mina vendió pieles y joyas, ¡joyas! qué sacrificada... no lo creo.
¿qué es lo que no hay que olvidar, roberto? que regina era una pésima artista y que por eso no pudo solventarse su vejes? [ok, no me jodan con la casa del teatro.]
no sé, esta es la clase de cartas que no aportan más que estupidez a las páginas de *mi diario*.
una vez más, estas cartas tienen tufillo a envidia, a envidia de los 46 palos de los kirchner, que bien robados los tienen.
finalizamos con el mismo consejo que dimos hace un par de días: cualquiera con un montoncito de plata, que vaya a la consultora de máximo y que empiece a hacer negocios.

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